domingo, 22 de enero de 2017

Vacaciones


HOY, SÍ

Hoy abdico
cedo el trono
deposito el poder
en quien esté dispuesto
a mantener
el imperio de la milanesa perfecta
del tomate justo
del pollo simultáneamente a punto
para todos.
Hoy abdico ante el mundo
y siento alivio
y ni un pétalo de remordimiento
humedece mis pestañas.

Laura Devetach*


Por fin, ¡vacaciones! 
Esperadas, merecidas. 
Les comparto estos versos de Laura Devetach, tomados del libro que elegí para traer en la valija. 
Uno de los más lindos aprendizajes del taller literario de Iris Rivera, que empecé el año pasado (y continuaré en 2017): leer poesía, escucharla leída por otros y apreciar lo que dice, cuenta... Y nadie mejor que Devetach para hacer (y vivir en) poesía de lo cotidiano.
Busquen este libro; ¡no se van a arrepentir!

(*) En: DEVETACH, Laura. Para que sepan de mí, Calibroscopio, Buenos Aires, 2016.

jueves, 4 de agosto de 2016

Agosto: el mes de los niños... y de las niñas también

Llegó agosto, ¿lo pueden creer? 

Y se viene el Día del Niño... 

"¿Y no de la Niña?", me preguntó mi hijo Rafael (con toda la razón del mundo).

Dejando a un lado el carácter comercial de la fecha, los niños y las niñas son los protagonistas de este Blog.

La propuesta es escucharlos aquí en primera persona: se trata de oír sus voces, de acercarnos a sus preocupaciones, de mirar el mundo a través de sus ojos, siempre desde la perspectiva que nos ofrece la literatura.

Y qué mejor que homenajear a los niños y a las niñas en su día, con un poema de Wislawa Szymborska. Lo escuché hace poquito, leído por Iris Rivera. A continuación, se los comparto, porque -como me dijo Iris- "la poesía es de todos y Wislawa merece ser difundida"

Además, para atender a la acotación de Rafa, la protagonista del poema es una niña...

¡Aquí va! ¡Espero que les guste!


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UNA NIÑITA TIRA DEL MANTEL*

Desde hace más de un año está en este mundo,
y en este mundo no todo se ha examinado
y puesto bajo control.

Ahora a prueba están las cosas
que no pueden moverse solas.

Hay que ayudarlas en eso,
correrlas, empujarlas,
cogerlas de un lugar y trasladarlas.

No todas quieren, por ejemplo el armario,
la cómoda, la inflexible pared, la mesa.

Pero ya el mantel sobre la testaruda mesa
-si se lo agarra bien de las orillas-
muestra disposición al viaje.

Y sobre el mantel los vasos, los platitos,
una jarrita con leche, cucharitas y un tazón
hasta tiemblan de ganas.

Muy interesante,
qué movimiento elegirán
cuando se agiten en el borde:
¿recorrido por el techo?
¿vuelo alrededor de la lámpara?,
¿salto a la ventana y de ahí al árbol?

El señor Newton no tiene aún nada que ver con eso.
Que mire desde el cielo y agite los brazos.

Esta prueba tiene que hacerse.
Y se hará.



* WISLAWA SZYMBORSKA (polaca, contemporánea). 1923-2012. Trabajó en ferrocarriles. Estudió Letras y Sociología, sin terminar la carrera. Poeta, traductora, crítica. Premio Nobel 1996.

miércoles, 27 de julio de 2016

En modo Ema Wolf

WOLF, Ema. Historias a Fernández, Buenos Aires, Sudamericana, 2004
En casa, estamos atravesando una fase de fanatismo por Ema Wolf.

Hace porquito, con mi hija Julia, sacamos uno de sus clásicos de la Biblioteca de San Isidro. Un librazo: Historias a Fernández.

Es un libro autorreferencial: un cuento que habla del cuento y de su proceso de construcción ¡Es genial!

En este libro, Wolf le inventa historias a Fernández (su gato), que acaba de tener un golpe en la cabeza y por orden médica (de un tío enfermero diplomado) debe mantenerlo despierto por tres horas, a fin de descartar cualquier riesgo de conmoción cerebral. Entonces, se ve obligada a inventarle cuentos, historias que lo mantengan despierto, que le resulten interesantes, que capten su atención (¡la del gato!).

Y Fernández no es cualquier gato. Es un gato que tiene la costumbre de dormir como un tronco: "(...) de las veinticuatro horas que tiene el día, Fernández duerme alrededor de veintiséis. Duerme sin pausa, con la dedicación de un atleta entrenándose para las olimpíadas del sueño, duerme para llegar primero en cualquier maratón de párpados cerrados (...) Ni siquiera conoce el sueño ligero: entra directamente en la cuarta fase -la de las ondas delta...-".

La semblanza que hace Wolf sobre el gato protagonista no tiene desperdicio: es creativa, divertida, desopilante. Y a lo largo del libro, va dejando al descubierto el rol del narrador (en este caso, narradora), que busca inspiración asomándose por la ventana de la casa. Y así, viendo pasar vecinos o incluso ante una calle desierta, encuentra las ideas para sus cuentos.

A continuación, un extracto:

“La última historia tenía que ser la mejor: amplia, dilatada, vibrante, sólida como un arrecife y a la vez sutil como dibujada con pincel de seda, algo para durar eternamente en la memoria, una historia sin andadores, capaz de sostenerse sola sobre sus cuatro patas (...) Sentí lo mismo –pero más tremendo- que lo que siento frente a un rollo de cinta scotch cuando no le encuentro la punta. Yo no pedía gran cosa, necesitaba apenas un borde, un pretexto, un motivito, algo de donde agarrarme para empezar a contar (...) Cuando ya me subía por las piernas un miedo espantoso, vi acercarse un hilo de agua que corría despacio por el costado de la vereda, una nada, apenas una humedad. A medida que avanzaba se hizo más importante y arrastró una hoja que flotó sobre la superficie. Encima de la hoja navegaba un insecto. En la junta del asfalto, la pequeña corriente se detuvo y dibujó un charquito que tenía la forma del mapa de Australia. La brisa rizó la piel del agua, e hizo temblar la hoja y el insecto. Eso fue todo. Ahí, en ese charco, me zambullí”.

(*) Más sobre Ema Wolf en este Blog  >>> Ver aquí

viernes, 29 de abril de 2016

Día del Animal: dos recomendaciones y una yapa

Hoy se conmemora el Día del Animal en nuestro país, en homenaje al Doctor Ignacio Lucas Albarracín, creador de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales.

Para esta misma fecha, el año pasado les recomendé dos novelas cortas de María Elena Walsh y de Elsa Bornemann, ¿se acuerdan?  >>> Ver aquí

¡Pero qué difícil es hacer una recomendación cuando se han dedicado tantas páginas a los queridos animales! Desde mascotas y animales domésticos, hasta animales salvajes de la selva, del monte, de la puna y la montaña. Historias tiernas y también disparatadas. Animales con voz, que razonan con sabiduría y debaten ideas. Y otros, silenciosos. 

Lo cierto es que los animales nos conectan con la naturaleza y con lo más primitivo de nosotros mismos. Y han dado y seguirán dando motivos para historias diversas, que surgen de nuestros más variados encuentros con ellos.

Este año, se me ocurrió traerles estos dos cuentos:

Cuento con caricia, de Elsa Bornemann*

Este cuento forma parte del libro "Un elefante ocupa mucho espacio". Lo leímos por primera vez cuando Julia tenía tres años y nos gustó tanto, que lo hemos teatralizado con títeres en cumpleaños de los chicos y hasta en una visita al jardín de Rafa. 
En esta historia, los animales de la laguna no conocían lo que era una caricia. Pero un changuito pescador se atreve a rozar el plumaje de un tero mansito con su mano y comienza una historia encadenada con final feliz.

(*) En BORNEMANN, Elsa. Un elefante ocupa mucho espacio, Buenos Aires, Alfaguara, 2011 (Ilustraciones de O'Kif-MG)


De este lado del río, de Gustavo Roldán**

Este cuento integra el libro "Prohibido el elefante". Julita lo recibió de manos del padrino Esteban como regalo de cumpleaños el año pasado. 
Todas las historias inlcuidas en este libro son excelentes, pero "De este lado del río" me gusta de una manera especial. En él, Roldán recrea -una vez más- el escenario del monte chaqueño para poner en boca de los animales autóctonos una situación de lo más humana. Y con una historia sencilla, nos habla de nuestras maneras sesgadas de ver las cosas e interpretar lo que nos pasa. Sobre la ideología, las formas de construcción de la realidad y los desencuentros que se evidencian en el lenguaje.

(**) En ROLDÁN, Gustavo. Prohibido el elefanteColección "Pan Flauta", Buenos Aires, Sudamericana, 2012 (Ilustraciones de Luis Pereyra)


Y para terminar, les dejo -de yapa- una poesía de Ana María Shua:


MASCOTAS*

Odio que no me dejen
tener mascotas.
No pretendo jirafas
no pido focas,
sólo quiero un amigo
con quien jugar,
peludo y calentito
para abrazar,
y no esos tontos peces
para mirar.

Y como en casa no entran
perros ni gatos
porque mamá me dice
que dan trabajo,
me fui solo a la feria
(la de animales)
y compré tres mascotas
esta mañana
que tengo aquí escondidas
bajo la cama.

Son grandes y peludos y lustrosos
hacen piruetas y son cariñosos,
son buenos, obedientes y educados
mis tres microbios domesticados.

(*) En SHUA, Ana María. Las cosas que odio y otras exageraciones, Alfaguara, Buenos Aires, 1998.
(**) Este poema fue publicado en la antología Crecer en poesía. Poemas para nivel inicial y primer ciclo del nivel primario, "Piedra Libre", Plan Nacional de Lectura, Ministerio de Educación de la Nación, Agosto 2015.

jueves, 14 de abril de 2016

Cuando hay niebla


El pronóstico anunciaba para hoy neblinas y bancos de niebla. Y no falló.

La mañana nos sorprendió con nubes espesas, espumosas y muy bajitas, que se podían tocar con la mano apenas se abrió la puerta de casa.

Camino al colegio, Julita y Rafa hablaron de la niebla a corazón abierto.

Y de ese intercambio surgió esta poesía, que con la ayuda invaluable de Iris Rivera, tomó esta forma. Se las comparto a continuación.

¡Gracias Iris!

...

Niebla

Cuando hay niebla
las nubes se juntan
y son tantas... 
sus pedacitos bajan,
como huesito roído
y hay olor a nube húmeda.

Aunque el olor a niebla 
es muy distinto 
al olor a playa,
nos encanta 
también.

Cuando hay niebla
las luces de los autos 
forman estrellas
y los edificios
de lejos 
parecen fantasmas.

A los fantasmas
los días les resultan fáciles.
Ni que hablar de los espectros,
que son más sabios 
y tienen más habilidades.

Se dice que los fantasmas 
se mueven con comodidad
y que los espectros salen
a hacer de las suyas
sin que nadie se dé cuenta
cuando hay niebla.